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El mindfulness en los trastornos del sueño es muy buen aliado para combatirlo, por lo que está alcanzando un gran número de adeptos en los últimos años. Vamos a ver a continuación en qué consiste.

Partimos de que utilizas un colchón cómodo para tu peso y estatura, que en la habitación no hay ruidos excesivos que te impidan conciliar el sueño. La habitación está limpia y ordenada, es un lugar agradable. El móvil lo mantienes alejado, cenas al menos dos horas antes de irte a la cama y no estás consultando el ordenador o el móvil hasta el último momento. Tus hábitos previos a marcharte a dormir son correctos, por lo que tu dificultad para dormir se centra en tu estado de estrés, preocupaciones o ansiedad que padeces de forma discontinua o reiterada. El mindfulness puede serte útil.

El mindfulness es un aliado para los trastornos moderados del sueño, no sabría definirlo si como una filosofía de enfoque de la vida o un conjunto de herramientas que ayudan a estar más relajados, ser más eficaces y comunicarte mejor con tu entorno. La realidad es que consigue buenos resultados en muchos casos, seguramente por un cambio de actitud del practicante.

Independientemente de las técnicas que vamos a ver a continuación, el mindfulness busca que la persona viva más conscientemente cada momento y al conseguirlo que “disfrute” más de su realidad. Consecuencia directa es ser más eficaz en el trabajo o en cualquier tarea que se proponga, por pequeña que sea. A modo de ejemplo, puedes pelar una zanahoria como si fueses un robot, o puedes pelarla fijándote en como haces el corte, en las diferentes tonalidades del naranja y en el olor que va desprendiendo según la cortas. Si lo haces de la segunda forma, te servirá además para relajarte al estar concentrada en la zanahoria y tus sentidos.

Lo que intentamos transmitirte es que el mindfulness no solo te puede ayudar en los trastornos del sueño, sino que puede serte útil en tu quehacer diario.

Es muy sencillo hacer ejercicios de mindfulness relacionados con tu actividad diaria, no es necesario acudir a un centro para practicarlo, pero sí para conocerlo y perfeccionarlo.

Hagamos el primer ejercicio de mindfulness del día, ya verás no te llevará nada de tiempo. Prepara tu desayuno, se supone que no te tomas un café y sales corriendo, sino que le dedicas al menos; diez, quince minutos, en este caso mira lo que has puesto encima de la mesa, quizás un zumo con su color naranja y su olor dulzón ácido, el pan tostado y su olor, el café o el té y sus olores característicos. Mete una galleta a la boca, o esa tostada con mermelada, cierra los ojos y descubre los sabores, las texturas, incluso el olor antes de introducirlo en la boca. Ahora escucha los sonidos que hay en la habitación, quizás oyes el viento, o los pájaros, o un coche que pasa a gran velocidad. Estás siendo consciente de lo que estás haciendo, te sirve como ejercicio de relajación, de desconexión y seguro que te resulta divertido. Es una buena forma de comenzar el día y te ayudará a terminar más relajada la jornada.

Es importante que encuentres cosas que te hacen sentir bien, habrás oído en muchas ocasiones que los deportistas antes de enfrentarse a un reto, a una competición tienen rutinas entre la que se encuentra en la mayoría de ocasiones escuchar determinadas canciones que les sirven para activarse o relajarse. Claro para que surtan efecto tienen que estar concentrados en la canción y no simplemente escucharlas de fondo, encuentra tus canciones para determinados momentos del día o para situaciones. Si además las cantas te será mucho más reconfortantes. Yo soy más de vídeo musicales que llevo en mi smartphone.

La respiración es un gran aliado en los ejercicios de mindfulness, un gran número de técnicas proceden de la tradición oriental y la respiración en ejercicios de meditación es básica.

En una posición cómoda, si puede ser en la cama, estirada y con los brazos a los lados o con una mano sobre tu vientre, respira sintiendo como respiras. Ten los ojos cerrados y siente como se hincha tu estomago, no hagas caso a más, si te viene un pensamiento di “estoy pensando en…” o “estoy pensando que..” y pasa de nuevo a concentrarte el la respiración. Pasado un tiempo los pensamientos desaparecerán. Imagina lo interesante del ejercicio que se utiliza de forma similar en fisioterapia para determinadas dolencias.

Otro ejercicio simple es tumbarte en la cama o tomar la posición típica de yoga (baddha konasana), la que tienen habitualmente las imágenes de Buda y juntar las manos. Este simple ejercicio de unir las dos partes del cuerpo mediante las manos es muy reparadora, unido a la respiración y a la concentración únicamente en lo que haces.

Por último no podemos olvidarnos de un ejercicio también sencillo y muy ligado a la cultura oriental. Es el escaneado consciente del cuerpo, tumbada en la cama, con los brazos a los lados, los ojos cerrados, la habitación en silencio, concentrate en cada parte de tu cuerpo, comenzando por los dedos de los pies y subiendo hasta el cuero cabelludo. Parte a parte, músculo a músculo, ve recorriendo todo tu cuerpo, concentrándote al máximo en cada lugar, nombrándolo,… comienza por los dedos de los pies y muévelos ligeramente para iniciar la técnica.

El mindfulness se está utilizando incluso por los cuerpos de élite del ejercito, la policía y los bomberos. Permite gestionar mejor el estrés y conseguir por tanto una respuesta más eficaz y ágil.

Dormir mal suele ser la consecuencia de un mal día, cuando la mala calidad del sueño es habitual afecta a la salud, al estado de ánimo y a la relación con los demás. El mindfulness es un buen aliado en los trastornos del sueño por su capacidad de relajarnos y de afrontar el día con otra actitud.

Dormir Bien para Vivir Mejor

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